Tras ver el cierre de las elecciones USA, con los mutuos gestos de deportiva caballerosidad en el discurso de reconocimiento de la derrota de McCain y el extraordinario discurso de la victoria de Obama, tengo que pensar que se ha producido una "recapitalización pública de la moral privada" en paralelo con las recapitalizaciones públicas de capital bancario.
Se puede dar el valor que se quiera a la "moral" de una población, pero no deja de ser un activo. Como cualquier otro activo, este es susceptible de malograrse, desperdiciarse, o –como es de esperar- ser puesto en juego.
En cuanto al recién elegido líder, había oído hablar de su oratoria, pero la verdad es que no había estudiado detenidamente ninguna muestra. He de decir que estoy de acuerdo con los elogios que había escuchado. Si hacemos abstracción de la diferencia de contextos, evoca al mejor Churchill ("No tengo nada que ofrecer más que sangre, sudor, lágrimas y fatiga", "Seguiremos hasta el fin…, les combatiremos en las playas, les combatiremos en los puntos de desembarco, les combatiremos en los campos y en las calles" etc).
El discurso de Obama es impresionante, de 11 sobre 10. Y esa capacidad de comunicación no deja de ser otro activo.
(Que como cualquier otro activo etc etc etc…. Pero pienso que va a ser puesto en juego).
Por otra parte, Obama no ha tratado de engañar a su gente con soluciones rápidas y fáciles que no existen.
La moral será un activo necesario.
¿Y en temas de sustancia? Pues ya que estoy con discursos de Obama, tomo nota de su discurso sobre economía de 13 de octubre y aunque habría que analizar las detalladas medidas que en él se apuntan, preferiría destacar los siguientes párrafos:
"No pretenderé que esto sea fácil o se consiga sin costes. Hemos de establecer prioridades como nunca antes, y atenernos a ellas. […]
También significa promover una nueva ética de la responsabilidad. En parte, la razón de esta crisis es que todo el mundo estaba viviendo por encima de sus posibilidades, de Wall Street y Washington hasta incluso algunas personas en Main Street [la gente de la calle]. Los CEOs [directivos] se volvieron codiciosos. Los políticos gastaron el dinero que no tenían. Los prestamistas engatusaron a gente para que comprara viviendas que no se podían permitir y hubo quien sabía que no podía permitírsela y a pesar de todo la compró.
Hemos vivido en una época de dinero fácil, en la que se nos permitió e incluso se nos animó a gastar sin límites, para pedir prestado en lugar de ahorrar.
Ahora bien, sé que en una época de salarios decrecientes y costes disparados, para mucha gente ["folks"] esto no fue una elección, sino una necesidad. La gente se ha visto forzada a recurrir a las tarjetas de crédito y a hipotecar sus viviendas para seguir adelante, del mismo modo en que nuestro gobierno ha pedido prestado a China y a otros acreedores para poder pagar sus facturas…"
¿Hace falta seguir? Yo diría que está bastante claro.